By ER_PIRAÑA
Llevamos tiempo dándole vueltas a la cabeza el Guardián y yo (buenas cabezas ambas), intentando poder explicaros de manera sencilla a la par que filosófica, que es el misticismo en el escudo.
Loable labor que puede que se consiga con esta explicación que os trasladamos con estas líneas.
Para no confundir a los hermanos, queremos partir de la premisa fundamental de que nuestro éxtasis en el Cuerpo Místico del Sevilla F.C, nos viene dado por nuestra plena posesión del objeto amado (todos somos miembros del Cuerpo) por intuición sentimental. No obstante y a la par tiene un apoyo y auxilio claro de la dialéctica, ¡qué sería de los místicos del Cuerpo sin el verbo!.
Y es que aclarada esta premisa fundamental, ahora hay que seguir haciendo diferenciaciones para no caer en errores filosóficos graves.
El Extático (que está en éxtasis, no confundir con estático
)del Cuerpo, seguidor del Guardián y sus hermanos se incardina claramente en un misticismo activo, nada que ver con el quietismo imperante en gran parte de la afición de nuestro equipo y de otras aficiones a una cosa mal llamada fútbol que se practica a las afueras de Bellavista.
Aclarado que nuestro misticismo es extático, dialéctico y activo para diferenciarlo del quietismo, ahora el nuevo paso es no confundirlo con el ascetismo, confusión en la que incide gran parte de la afición.
Si analizamos la génesis del misticismo, la hallaremos en un estado subjetivo congruente con pérdida de la inocencia intelectual. Cuando no puede sostenerse el dogma, porque frente a él hay otro, brota el escepticismo; pero, como afirmar que no se puede afirmar es ya una afirmación, no pudiendo permanecer en la negación absoluta, se infiere que, no mereciendo completa confianza nuestros medios de conocer, hay que arrojar esos instrumentos inútiles para salir de ese estado que puede llevar a decir que el misticismo es la desesperación de la razón humana y unirse sin intermediarios al objeto del conocimiento, identificándose ambos términos (duo quae ibi unum sunt).
En otras palabras: el ascetismo nace de la voluntad, el misticismo requiere un estado especial, la gracia.
El ascético busca una finalidad práctica: la salvación; utiliza la virtud a guisa de instrumento para salvarse, sin concederle valor sustantivo. Es en esencia un egoísta, sólo atento a su bien particular, que procuraría, por cualquier medio, si estuviese seguro de su eficacia.
No practica el bien por amor, sino por conveniencia; no puede llorar de contrición, sino temblar de atrición.
El místico ama, contempla y no reflexiona; no piensa en su salvación por interés, sino en la fusión con el Escudo y el Cuerpo Místico; no se preocupa de la conducta y se entrega por entero hasta el sacrificio de la personalidad.
“Aunque no hubiera cielo yo te amara, ¡Oh Loado Escudo!”.
Muchos de nuestros hermanos del Cuerpo comienzan ascéticos y, cuando su espíritu se engrandece, se convierten en místicos.
No obstante, sin disputa el hombre ha nacido para la acción, no para el éxtasis. La contemplación misma debe considerarse como un acto enderezado al fin humano. La propensión a la vida mere-contemplativa puede suponer una disminución de la personalidad. El estado místico se puede presentar a título de anormalidad psíquica y fisiológica; va saturado de sentimentalismo y exige un recogimiento interior que se siente en el alma cual si tuviera otros sentidos que sustituyen a los externos. Por ello nuestro misticismo debe ser activo y no confundirse con el ascetismo.
El ejemplo claro de ascetismo en la historia es el de Séneca, mientras que nuestro espejo claro y místico en el que debemos mirarnos es San Juan de la Cruz, por dos motivos primordiales: primero porque fue sevillista, como ya demostraremos otro día, y segundo por lo de la Cruz (del campo).
”¿Tá claro?”…
Alabado sea el SEVILLA FC por los siglos de los siglos… y ya llevamos más de uno. Y que el Escudo nos ilumine a todos para que alcancemos el éxtasis necesario para no abandonar nunca el CMSFC.
P.D. Hay que ver las conclusiones que se sacan viendo un aburrido partido de España… jojojojojojo.

